Queria conocer a la esposa de mi amante, pero nunca pensé que cambiaría mi vida.

Durante largos años he sido la amante de un hombre muy atractivo, Su nombre es Marcos, el nombre de su esposa es Jaqueline y mi nombre es Katty.

Cada vez que Marcos y yo nos encontrábamos le decía que dejara a su mujer, porque yo no quería seguir siendo el plato de segunda mesa, yo también quería convertirme en “señora”.

La respuesta de Marcos siempre era esta: Que todavía no podía dejarla por sus hijos (ellos tenían 2 hijos, una niña de 8 años y un niño de tres años) para él era imposible dejarla…

Ya estaba cansada de esa respuesta por lo que siempre le preguntaba ¿Aún amas a tu esposa? y él me respondía de la siguiente manera: Desde que tenemos hijos ya nada es igual, ya no se cuida, no se arregla, se puso gorda, siempre anda muy nerviosa, ya no existe amor entre los dos, a parte de que muy pocas veces tenemos relaciones intimas, me cansa mucho vivir de esa forma.

Él como siempre tenía una excusa para todo, ya me sentía harta de tantas excusas, así que decidí hacer algo al respecto. Logré hacerme amiga de su esposa, nos encontramos en un centro comercial, la saludé con agrado y admiré a sus hijos, les invité un helado y así comenzamos nuestra amistad.

Obviamente a Marcos no le gustó, pero no podía hacer nada al respecto, pues yo era su amante…Sería espantoso que yo le contara todo a su esposa, y dejarme tampoco era algo que le convenía.

Nunca he tenido quejas de mi relación con Marcos, él siempre ha sido muy detallista conmigo, me compra muchos regalos, tengo una tarjeta de crédito la cual puedo usar a mi antojo y él es quien la paga, me paga la renta de mi apartamento y me prometió que para finales de este año me compraría un carro. Pero siento que lo material no es suficiente, en muchas ocasiones me siento muy sola y ya es hora de que me convierta en señora.

Un fin de semana su esposa Jaqueline me invitó a su casa, para el cumpleaños número 4 de su hijo, iban a tener una cena y una celebración muy especial, era la primera vez que iba a visitar la casa de mi amante, estaba un poco nerviosa, pero con mucha curiosidad acepté.

Llegue a su casa un poco más temprano de la hora, para ayudarla con la cena y que “Sorpresa”, fue la situación más incómoda que enfrenté en toda mi vida, pude entender que mi amante era todo un mentiroso…

Es verdad que Jacqueline estaba gorda, pero pude entender el porqué. También estaba nerviosa como él decía  y también entendí el porqué. Tampoco se arregla mucho ni se cambia muy atractiva y también entendí el porqué, y quizás también entendí porque ya no llena a Marcos en la cama…

Jacqueline trabajaba en una oficina como secretaria, tenía que levantarse a las 5:30 de la mañana (mientras yo me levanto a las 9) para preparar los niños para el colegio, les hacia el desayuno, la merienda y también dejaba algo preparado para el almuerzo de Marcos y los niños.

Salía del trabajo a las 6 de la tarde (yo a esa hora estoy por el spa o en el gimnasio), llegaba a la casa a bañar y hacer tareas con los niños, a prepararle la cena, y hacer los quehaceres de la casa. Después de eso lleva a sus hijo a la cama, los arropa con una manta y le da un beso de buenas noche. Luego prepara y plancha el uniforme que va a usar el día siguiente en su trabajo al igual que el de Marcos.

La pobre mujer no tiene descanso, duerme poco, no tiene un horario para comer, tiene que salir a la calle a trabar, es mamá, es esposa, no tiene ropa a la moda porque ella se enfoca en que su marido y sus hijos tengan lo mejor. Y ella me dijo “mira, te presento mi hogar, es mi humilde hogar el cual estoy formando”. Ella es muy feliz, (el infeliz es Marcos que no valora lo que tiene, ni la ayuda con nada en la casa).

En ese momento me di cuenta que no estaba preparada para llevar esa vida, no sería capaz de ser una señora; es muy grande para mi esa palabra. Todo el amor que yo sentía por Marcos murió esa noche. Murió mi amor por él porque vi que tenía una esposa completa, pero su esposa no tenía a un hombre completo. Un hombre que la respete, un hombre que la ame, que la valore, ese hombre que no tenía Jacqueline, y por lo tanto tampoco iba a tener yo.

Después de ese día decidí dejarlo y cambiar mi vida. Busqué un hombre soltero, me hice su novia y después de dos años me hice su esposa. Hoy yo sería Jacqueline…Y le pido a Dios que mi esposo no sea como Marcos. Aprendí que en la vida todo se paga y que siempre hay un aviso del creador que nos dice: a tiempo debemos reflexionar y salir del pecado, arrepentirnos, pedir perdón y buscar su camino.

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